La investigación científica no solo depende de la capacidad de las personas que la llevan a cabo sino también de los medios y facilidades que las instituciones pongan a su disposición. Así, el estudio histórico de las instituciones científicas contribuye a comprender el papel de las mismas en el desarrollo de las disciplinas que abordaron. Este interés se refleja en los numerosos trabajos publicados en los últimos años, tanto sobre la historia del CSIC como de sus departamentos, institutos y centros. En este contexto aparece este libro, donde encontraremos una descripción pormenorizada de la historia del Instituto Lucas Mallada de Investigaciones Geológicas (ILM), desde su creación en 1943 hasta su disolución en 1979, escrito por el paleontólogo Antonio Perejón, quien llegó a formar parte de la plantilla del propio Instituto Lucas Mallada en los años previos a su disolución.
Tras los agradecimientos, un prólogo escrito por el Profesor Alberto Gomis y una breve introducción, el libro se divide en cuatro partes principales centradas en las etapas históricas que corresponden a los investigadores que se sucedieron en la dirección del instituto: Maximino San Miguel de la Cámara (1943-1961), Luis Solé Sabarís (1961-1965), Francisco Hernández-Pacheco de la Cuesta (1966-1970) y José María Fúster Casas (1971-1979). Tras estos capítulos, las dos últimas partes del libro se destinan respectivamente a recopilar la información disponible acerca del personal que formó parte del instituto y de la actividad editorial desarrollada. Finalmente, se incluye un breve epílogo que resume en apenas dos páginas la historia del ILM.
Toda la información suministrada se ha basado en un riguroso análisis de las Memorias del CSIC y documentos tales como actas de Juntas, disponibles en los archivos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), y del Departamento de Mineralogía y Petrología de la Facultad de Ciencias Geológicas de la UCM. Ocasionalmente también se recurre a algunas comunicaciones personales. En general, la redacción de estos capítulos (y de toda la obra en general) es eminentemente descriptiva, sin que se entre en exceso en valoraciones personales.
Cada uno de los cuatro capítulos principales que recorren la historia del instituto, dividida en función de sus sucesivos directores, incluyen una breve semblanza biográfica del director correspondiente y continúan con una descripción detallada de la actividad científica desarrollada y los cambios en el organigrama, entradas y salidas de personal y otros aspectos organizativos. Finalmente, se incluyen unos párrafos que sintetizan lo esencial de cada etapa.
De este modo, asistimos a la creación del CSIC en 1939 y del ILM en 1943 como centro propio del CSIC, repartido en diferentes sedes y ciudades, con una fuerte dependencia de las Universidades de Madrid y Barcelona, lo que como bien indica el autor, marcó todo el desarrollo posterior del ILM. Las etapas posteriores describen el notable crecimiento del Instituto, tanto a nivel científico como de personal e infraestructuras, así como la constante e infructuosa búsqueda de una sede propia, independiente de los espacios cedidos por otras instituciones, lo que contribuyó, entre otros factores, a su progresiva fragmentación en diferentes centros, culminando en 1965 con la creación del Instituto Nacional de Geología (al que se dedica un apartado en el capítulo dedicado a la segunda etapa), que supuso un especial punto de ruptura en la historia del instituto y del que no se recuperaría hasta su posterior disolución en 1979.
La siguiente sección del libro se dedica al personal del ILM. Tras una introducción que recoge aspectos generales, se divide en capítulos dedicados a las jefaturas (de departamentos, secciones y laboratorios), al personal científico, a los becarios, al personal contratado, y al personal auxiliar. Mas allá de la recopilación de nombres y sus puestos, este capítulo aporta información muy interesante sobre la evolución en las tipologías de personal del CSIC y por ende del ILM, exclusivamente universitario en sus inicios y posteriormente incorporando investigadores de plantilla propios del CSIC, aunque en el caso del ILM, nunca llegando a desligarse de las universidades.
El libro concluye antes del breve epílogo con un capítulo dedicado a la importante actividad editorial desarrollada en el ILM, sobre todo en su primera etapa. Además de las influyentes monografías, cursillos y conferencias publicadas, en este capítulo se dedica una buena parte a la historia de esta revista: “Estudios Geológicos”, creada por el primer director del ILM en 1945 y que, a pesar de las vicisitudes del instituto y su desaparición, ha seguido activa hasta la fecha.
En resumen, nos encontramos ante una obra esencial para conocer tanto la historia del primer Instituto del CSIC dedicado al estudio de las Ciencias de la Tierra, como para entender el origen de los sucesivos centros e institutos que surgieron a partir de aquel, ayudando a descubrir cómo, más allá de las motivaciones personales, cuyo peso es innegable, las decisiones organizativas tomadas a todos los niveles, influyen decisivamente en el devenir de los centros de investigación.